Resulta llamativo que dos de las más grandes economÃas, Brasil y China, fueran casi insignificantes hace no más de tres décadas. Estos cambios revelan la nueva configuración geopolÃtica que va tomando el mundo.
El ranking se elabora sobre la base del Producto Bruto Interno total del paÃs. Brasil con 2,444 billones de dólares, ha superado por escasos 30 mil millones a la vieja Gran Bretaña y, según los cálculos, se encamina a desplazar a Francia antes de 2015. Todas las cifras de Brasil son enormes. El PBI, por ejemplo, es seis veces el de nuestro paÃs; la superficie de 8,5 millones de kilómetros cuadrados lo convierte en uno de los territorios más grandes del mundo; su extensa plataforma continental contiene una de las mayores reservas de petróleo del planeta.
Su población asciende a 200 millones de habitantes. Sin duda que el salto económico de las últimas dos décadas asombra. Las exportaciones alcanzan los 220.000 millones de dólares, las reservas internacionales los 350.000 millones, la inversión pública en infraestructura 77.000 millones de dólares, encaminada a modernizar y reducir las grandes diferencias existentes en su territorio.
Cabe apuntar que el largo periodo de crecimiento económico, sin grandes recaÃdas, ha posibilitado que el PBI per cápita se ubique en los 12.000 dólares, algo menos que Uruguay, primero en América del Sur, y en una cifra levemente superior a nuestro paÃs. Aunque suele pensarse lo contrario, la estructura económica de Brasil y Argentina son muy similares.
La agricultura aporta el 5% y el 6% respectivamente; la industria el 29,7 y el 27,1 y los servicios 65,2 y 66,9%. Es precisamente el sector agrÃcola-ganadero el que ha tenido el desarrollo más llamativo y hace al Brasil parecido a Argentina. A tal punto que ellos se honran en decir que son el granero del mundo. Primer exportador de azúcar, café, jugo de naranja, gran exportador de soja, tiene el stock ganadero más grande del mundo con 200 millones de cabezas y sus empresas integran el pequeño grupo que controla el comercio mundial de carne, incluida la de nuestro paÃs.
Algunos otros indicadores económicos y sociales demuestran que el punto alcanzado por el vecino paÃs no es fruto del azar o un fenómeno circunstancial, sino el resultado de un esfuerzo sostenido y de polÃticas serias, responsables, de largo plazo. Un ejemplo es que en una década se transformaron de tener una deuda externa importante a ser prácticamente acreedores internacionales. La atracción de inversiones internacionales directas es de gran magnitud, 65.000 millones de dólares el último año.
A su vez sus empresas se han internacionalizado y sus inversiones en otros paÃses son muy importantes, especialmente en el nuestro, donde su presencia se advierte en sectores claves de la economÃa, como energÃa, alimentos, cemento. La tasa de inflación, con plan de metas de inflación, se ha ido reduciendo al orden del 5%; la creación de empleos ha sido el año pasado de 2,5 millones y la tasa de desocupación también es muy baja.
Debe señalarse que este comportamiento de la economÃa está asociado a un buen desempeño de las instituciones. El Poder Judicial es independiente, el presidencialismo atenuado, y una polÃtica exterior extraordinariamente coherente y profesional, que privilegia el interés nacional en forma constante.
En este marco Brasil tiene por objetivo alcanzar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Está llevando a cabo un programa de reequipamiento y modernización de sus Fuerzas Armadas para ponerlas a la altura de las pretensiones de su polÃtica exterior y de los desafÃos geoestratégicos que enfrenta un paÃs de ese tamaño e importancia mundial.
Brasil es nuestro principal socio comercial, deberÃamos tratar de comprender de qué modo ha logrado sus metas, mientras nuestro destino económico está atado a la capacidad de consolidar una alianza económica y polÃtica profunda, seria y perdurable.