La sombra, al menos efÃmera, de la deflación vuelve a planear sobre las economÃas europeas, al tiempo que crecen los temores en los mercados a próximas subidas de tipos. La tasa interanual del IPC francés entró en mayo en terreno negativo (-0,3%) por primera vez desde 1957.
Al igual que han apuntado desde otros gobiernos, el de Francia se ha esforzado en insistir en que no hay riesgo de deflación porque el retroceso de la inflación en los últimos meses “refleja sobre todo la influencia de la caÃda del precio del petróleo desde el verano de 2008″.
Asà lo ha asegurado la ministra de EconomÃa, Christine Lagarde, en un comunicado en el que subraya que “el signo negativo de la inflación en mayo, es verdad, constituye una novedad económica que deberÃa ser temporal pero no traduce en absoluto que nuestra economÃa ha entrado en deflación”.
Para ilustrarlo, se refirió a la inflación subyacente (que excluye los precios más volátiles) que se mantuvo estable en mayo en el 1,6% en términos interanuales. Incluso hizo una lectura más positiva, al apuntar que la caÃda “temporal” del IPC “actúa como un factor de apoyo al consumo en el difÃcil contexto del incremento del paro”.
La entrada en terreno negativo de la inflación se produce en paralelo al repunte de la inquietud sobre próximas subidas de los tipos de interés, en especial en Estados Unidos, y en Reino Unido, y en menor medida en la eurozona. Esta situación se ha reflejado en los máximos de cerca de ocho meses en las rentabilidades de los bonos estadounidenses y británicos.