Los franceses son los reyes de las segundas viviendas… ¡pero siempre que se encuentren en su propio paÃs! Las cifras del Instituto de EstadÃstica francés (INSEE) son claras al respecto: con más de tres millones de segundas residencias, Francia es la campeona mundial de la categorÃa. El desarrollo de ese mercado se produjo en los años setenta y, a partir de ese momento, la compra de segundas casas se ha duplicado año tras año.
AsÃ, las segundas viviendas representan actualmente el 10% de todo el parque residencial nacional. Existen incluso 20 municipios con más de 10.000 residencias secundarias, entre ellos ParÃs y las muy soleadas y mediterráneas, Cannes, Niza y Antibes.
Ante estas cifras, la esperanza es pensar que la gran mayorÃa de esas segundas viviendas sean de extranjeros. Nada más lejos de la realidad: sólo un 15% de las mismas son de propiedad extranjera, preferentemente británica, holandesa, belga y alemana. El resto pertenecen a franceses y confirman el mismo fenómeno que se da también en el turismo: que les gusta su paÃs para veranear y que también les gusta su terruño para construirse sus -paraÃsos- particulares, ya sea en la playa o en la montaña.
Es más, según un estudio de la agencia inmobiliaria Century 21, entre la población de las grandes ciudades, como por ejemplo ParÃs, es una realidad sociológica ya la tendencia a vivir de alquiler y comprarse una segunda vivienda en localidades de la costa o del interior a menos de dos horas de coche donde darse un merecido descanso los fines de semana.
Con respecto a las preferencias sobre dónde comprar un segundo ‘nido’, el coste del terreno es un factor determinante. AsÃ, en 2009, el precio medio de una segunda vivienda en localidades del interior fue de 188.000 euros para ascender a los 200.000 en zonas de alta montaña y 230.000 en áreas costeras, según el INSEE.
Los datos del Ministerio francés de Turismo señalan, además, la correlación entre segundas viviendas y turismo, pues el 40% de ese parque inmobiliario se encuentra enclavado en tan sólo tres regiones galas, Provenza-Alpes-Costa Azul, que se conoce como PACA, Ródano-Alpes, limÃtrofe hacia el este con la anterior, y Languedoc-Rosellón, también al lado de PACA y fronteriza con Cataluña.
Esta proximidad con la Costa Brava ha favorecido, sin embargo, a las costas catalanas, pues si en algún lugar de España los franceses han comprado casas, sobre todo durante los años ochenta y noventa, ha sido en esa zona. La Agencia Catalana de Turismo no dispone, no obstante, de cifras precisas sobre las residencias de propiedad francesa a lo largo de la costa. El Instituto de Estudios TurÃsticos (IET) cifra por su parte en 590.000 las viviendas de propiedad francesa existentes en 2009, pero en toda España.
Y es que España es el paÃs extranjero preferido por los franceses para pasar sus vacaciones y aunque se vuelven locos por las costas catalanas, valencianas y andaluzas, no se establecen en ellas cuando se jubilan ni se compran casas para pasar las vacaciones. Prefieren los alquileres y los hoteles. En cuanto al PaÃs Vasco, dada la proximidad geográfica, todos aquellos que tienen segundas casas se las compran en el lado francés y luego salen con los amigos, a cenar o de copas, al español.
Marruecos: más barato y además francófono
Para los franceses que superan la nostalgia de la madre patria y se compran una segunda casa en el extranjero, Marruecos es el paÃs en boga en los últimos años. Los expertos de la inmobiliaria Imax asà lo sostienen de acuerdo con las cifras de venta de los últimos tres años del sector. “Marruecos está potenciando la construcción de nuevas localidades playeras como Saida, además del desarrollo de otras menos conocidas como Essaouira. Los precios son abordables (una media de 110.000 euros), el nivel de vida del lugar es conveniente, las compañÃas de bajo coste operan desde Francia y, encima, se habla francés”, explican desde Imax.
En todo caso, tampoco faltan aquellos dispuestos a hacer buenos negocios, invirtiendo sin embargo más en terrenos para edificar que no tanto en apartamentos ya construidos. Y ahÃ, los destinos elegidos son de lo más variopinto, con un gusto especial por Montenegro. Según una investigación llevada a cabo recientemente por el canal televisivo M6, numerosos franceses, a la caza de oportunidades, están comprando terrenos en las costas montenegrinas para construirse no su propia casa de vacaciones, sino complejos residenciales a revender al mejor postor y con el mayor margen de ganancias posibles.