Javier Alonso MartÃnez ParÃs, 10 nov (EFECOM).- Francia, cuyo presidente, Nicolas Sarkozy, urgió a Estados Unidos a convocar la cumbre del 15 de noviembre, pretende encontrar en Washington una “respuesta mundial” a la crisis financiera, espera que se tomen decisiones concretas y propugna una “refundación del capitalismo”.
Desde la capital francesa se califica la cita de Washington como una oportunidad de crear “una especie de nuevo Bretton Woods”, el lugar en Estados Unidos donde a mediados de la década de los 40 del pasado siglo se configuró el sistema financiero internacional y que se considera superado.
ParÃs ha querido hacer de la reunión en la capital estadounidense un nuevo hito en la reforma del sistema financiero internacional, para dotarle de mayor fuerza por el lado de la regulación, aunque ha rebajado sus expectativas por presión de otros paÃses europeos.
Sarkozy quiere que, ante una crisis mundial, haya una respuesta mundial; ha asegurado que en Washington se tomarán decisiones concretas, que el encuentro no servirá “sólo para hablar”, y que se abordarán cuestiones fiscales, financieras y monetarias.
Y Francia ha acompañado sus propuestas, a través de las declaraciones de Sarkozy, de un llamamiento a los estados para que protagonicen una “intervención masiva”.
Pero ante las reticencias de otros Gobiernos europeos por sus ambiciosos planes para Washington, Francia, a la que además le toca presidir la Unión Europea hasta final de año, tuvo que reconocer que recogerá “sugerencias o enmiendas”.
A la cita de Washington está convocado el G20, del que forman parte los siete paÃses más industrializados del mundo -Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá-, Rusia, China, India y varias economÃas emergentes más, entre ellas tres latinoamericanas -Argentina, México y Brasil-, y la UE.
Francia además ha cedido uno de sus dos puestos en la reunión -como miembro del grupo de los más industrializados y como presidente de turno de los 27- para que España pueda asistir a la reunión en Washington.
ParÃs propuso inicialmente mayor vigilancia del sistema financiero, de manera que no haya institución financiera, instrumentos de inversión o territorios que queden exentos de regulación.
Entre otras medidas, ParÃs lanzó el reto de mejorar el control de los riesgos, mediante la obligación para las entidades de quedarse parte de las emisiones de activos; además, de Washington pretende que salga un refuerzo de la cooperación transfronteriza entre supervisores y la reforma del Fondo Monetario Internacional.
Pero precisamente la ambición de Francia de ampliar los poderes del FMI -que dirige precisamente un francés, Dominique Strauss-Kahn- ha chocado contra la voluntad de otros socios europeos, manifiestamente contrarios a fortalecer a la organización multilateral.
Otras ideas de Francia son la de establecer un mecanismo de alerta temprana ante las amenazas a la estabilidad del sistema financiero que se apoye en un sistema de intercambio permanente de información entre el FMI, supervisores, bancos centrales y reguladores.
Sarkozy no ha dejado de repetir que de Washington deberá salir una “revisión total” del sistema financiero internacional y ha destacado que habrá que someter a supervisión algunas de las piezas de la ingenierÃa financiera internacional que florecieron en los últimos años, como los “hedge funds”, fondos de inversión escasamente regulados y que contribuyeron a la crisis.
El presidente francés también ha explicado que habrá que reformar la regulación de las agencias de calificación de riesgos, eliminar los llamados “paraÃsos fiscales” y comprobar si los salarios de los altos ejecutivos se adecúan a su responsabilidad.
Vinculado a las consecuencias de la crisis financiera mundial, el impacto sobre el comercio ha sido también mencionado por Sarkozy, que además ha hecho un llamamiento a sus socios de la Unión Europea para que abandonen la “ingenuidad” en materia de aplicación de la libre competencia.
El presidente francés acude a la capital estadounidense después de haber instado a un mayor voluntarismo polÃtico de parte de los europeos, con el fin de que sus propuestas sirvan de apoyo para la construcción del “nuevo orden mundial” cuyas bases espera se pongan en Washington.
Además, Francia defiende el papel de liderazgo desempeñado por los europeos ante la crisis financiera mundial porque considera, como señaló su presidente, que ha sido Europa la que precisamente ha propuesto la cumbre mundial de Washington.
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