BERLÃN.— En un discurso, en un esfuerzo para amortiguar el impacto de los daños sobre la economÃa real, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, se convirtió ayer en el primer lÃder europeo en adoptar medidas extraordinarias para impedir que la crisis económica que se avecina cause estragos en su paÃs, al anunciar que suspenderá la tributación empresarial de todas las nuevas inversiones de las compañÃas hasta enero de 2010 y creará un fondo público de intervención similar a los fondos de riqueza soberana del Golfo, China y Rusia para evitar que las empresas estratégicas galas acaben en manos de capital extranjero y asà ayudar a estimular la economÃa.
Durante un encuentro con empresarios franceses realizado en Annecy, el mandatario galo, que no esconde sus deseos de convertirse en el gran lÃder de la Unión Europea, también advirtió sobre los riesgos que conllevarÃa un fracaso de la cumbre sobre la crisis financiera internacional convocada para el próximo 15 de noviembre en Nueva York, que pretende refundar los principios del capitalismo.
“No tenemos el derecho de fracasar porque eso significará que el mundo que saldrá de la crisis será mucho peor que el de antesâ€, dijo Sarkozy al advertir que el mundo está enfrentado a un nuevo desafÃo: “Enfrentarnos en todo el mundo a la revuelta de las clases populares y mediasâ€, añadió el presidente francés.
El sombrÃo panorama que dibujó Sarkozy en Annecy aún sigue siendo una visión de futuro, pero mientras llega el caos, trazó las lÃneas maestras de un plan estatal destinado a impedir que la Grand Nation sucumba a la crisis económica que ya está echando raÃces en el viejo continente. (Con información de Reuters)
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